

Blog de ideas y opiniones muy personales sobre el baloncesto local, regional, nacional, mundial...
En la posición de base, Antonio Cardador, una temporada más, ha sido un buen director de juego que ha pecado de precipitación en momentos importantes de la temporada y Samuel Alcaraz ha rendido por encima de lo esperado, siempre había jugado de escolta, haciendo algún partido, como contra el ADM en Archena, una pieza fundamental para la victoria. Unas inoportunas lesiones en la segunda vuelta frenaron algo su escalada.
En los puestos de escolta y alero, empezaron con 5 jugadores que después de la 2ª vuelta se quedaron en cuatro tras el paso de Gonzalo Avila a jugar de pívot. Rendimiento irregular de Javi Martín, excelente tirador y buen defensor, en una temporada que no se puede considerar la mejor; el fichaje de Saulo Hernández condicionó que Javier Ruiz jugara minutos después de una gran campaña la temporada anterior. Saulo aportó defensa e intensidad y poco más pues estuvo muy poco afortunado en el tiro y en su capacidad ofensiva. Cesar Morales empezó muy bien y pasó un bache de juego que notó el equipo. Gonzalo Avila tardo tiempo en ponerse en forma y terminó siendo el referente ofensivo jugando de 4 o de 3, gran partido contra el ADM y Guadalajara en Archena.
En los pívots es donde más problemas tuvieron. Primero un gran chasco con Manolo de la Casa, pasado de peso y con problemas de integración, no terminó la primera vuelta. Luego Ramón Moya se lesionó al finalizar la primera vuelta contra el CABA, que raro eso de lesionarse Ramón Moya, y durante toda la 2ª vuelta solo aportó su calidad en cuentagotas, el partido contra el CAB en Cartagena y algunos minutos contra el ADM y Rayet en Archena, de resto poco más. Fernando Such, otro que empezó recuperándose de una operación tardó más de la cuenta en ponerse en forma y cuando entró en la rotación de los pívots volvió a caer lesionado con un esguince muy fuerte; buen partido contra el Rayet en Archena y poco más. El único jugador que empezó en estas posiciones y terminó al mismo nivel, José Antonio Fernández, en la foto anotando un gancho frente al Pamesa en Archena, un zurdo con gran poder de anotación, deseo y ganas en cada partido, que viendo sus estadísticas anteriores siempre es un referente en cada equipo que juega. Gonzalo Avila jugó mucho en estos puestos en la 2ª vuelta siempre dando muestras de su calidad y experiencia. Con todos los problemas contados también se fichó a Pablo Alfonso Navarro, un pívot formado en Murcia que jugaba en Nacional que jugó algunos partidos en la recta final de la competición.
Gran juego en muchos partidos en Archena, 2º equipo más anotador de su grupo, con victorias muy amplias frente a equipos importantes como Guadalajara, Santa Pola, ADM Molina y palizas a casi todos los de la parte de abajo en sus visitas a Archena. Luego derrotas muy justas en casi todos los partidos perdidos, y dos equipos que les tomaron la medida, Pamesa y Alcora. Buena defensa, también la 2ª mejor del grupo, y bastante equilibrio en su juego. Su entrenador Felipe Coello, un lujo para la EBA, terminó con un notable muy justito en su vuelta a Archena, el cuarto puesto no era, evidentemente, lo que buscaban.
Un entrenador no siempre, aunque lo intentemos y queramos, es el director que programa las cosas dentro de su equipo. Hay muchos aspectos que son dificiles de controlar y que normalmente están fuera de nuestro alcance aunque gritemos mucho y tratemos de ser como los directores de cine en su trabajo. Es muy dificil, dificilísimo.
El vivir en una ciudad pequeña y con poca tradición de baloncesto me ha obligado a tratar de buscar un molde o un camino en donde fijar mi atención para poder disfrutar al máximo del deporte que más me gusta y con el que más disfruto. La idea de ser entrenador salió tras dejar la práctica activa del juego y tener cerca de mi domicilio el pabellón donde jugaba el primer equipo de mi ciudad que además, sorprendentemente, era profesional y empezaba a entrar en muchos círculos de la sociedad, como deporte de moda.
No había tenido mucha suerte en mi etapa como jugador, era lo lógico teniendo en cuenta el nivel de baloncesto existente, con los entrenadores que había trabajado y que intentaron sacar el máximo provecho de mi interés en este juego. Al dejar de jugar la única solución que me quedaba, si quería seguir unido a este juego tan maravilloso era convertirme en entrenador y me puse manos a la obra. Cursillos y luego cursos y ver entrenamientos y más entrenamientos. Como os contaba anteriormente tenía muy cerca el Príncipe de Asturias, pabellón donde jugaba el Zumos Juver en la prehistórica Primera B de la FEB, y allí traté de centrar mi atención en ver como trabajaban esos primeros entrenadores profesionales que llegaban a Murcia a cumplir con su trabajo y a plasmar en un club muy joven una savia que nosotros, entonces, no conocíamos.